
Compartimos el siguiente texto en el marco poroso de pensar filopoéticas animales, vegetales y minerales.
La mirada oblicua del animal, el ahí plantístico y el eco cristalizado de lo mineral, son, a modo de umbral, los parajes que Clarice invoca como un perderse de lo humano para así re-encontrarse con lo viviente, en el halo de las cosas que se rozan con las manos, pero que la pata humana aplasta con su impertinente juicio y deseo de comprensión. Clarice olfatea los gestos detenidos de los instantes-ya, del it, de lo neutro, del huevo que cantan a los iniciados las canciones antiguas que estos olvidaron, pero es en ese olvido, en aquella distracción inocente, donde se presenta el estado de gracia y se toca el revés de todo cuanto existe, ese sabor a la nada que contiene lo fragmentario del mundo, que Clarice, en su obra-espejo, reflectará con el nombre de dios como una palabra cansada que desea reposar en la inocencia de quien lo ha visto Todo y se olvida de sí, dicha de enmudecer de quien, como una gallina, empolla el huevo vital.
Abrirse paso entre las criaturas de la obra de Clarice se propone como una aventura de quien se inicia en su vida, para un perderse en ella; criaturas-amuletos como guías espirituales que intentarán cantar a la vida humana algunos caminos que han sido arrebatados por el ruido inclemente del yo-sujeto. Estas criaturas se reunirán en lo que he llamado bestiario, como un modo de acercarse a la obra de esta autora que esquiva las etiquetas de los géneros, los cuales han querido asfixiar su oficio de escribir.
Esta pequeña selección de fragmentos de la obra Lispectoriana se hiló como una manera de escuchar y desarticular el carácter anticipatorio con el que se mueve el lenguaje: su nombrar excesivo que conlleva a la clasificación, el control y el extractivismo. Por su parte, Clarice nos entrega otras topografías del nombre donde se desarticula lo que hemos concebido como vegetal, animal y mineral, recordándonos el flujo del cual todas participamos con nuestra musicalidad singular.
Cabe recordar que, más allá de compartir elementos del mundo vegetal, animal y mineral, Clarice escribe vegetalmente, animalmente, mineralmente. ¿Cuáles son las resonancias que posibilitan este tipo de escritura? Un lenguaje impersonal hinca sus dientes para anunciar el it, se, aquello, el halo, lo neutro.
Si bien Clarice acalla lo humano demasiado humano, también lo conjura para devolverlo totalmente otro y develar el misterio que también bebe lo humano, o, más bien, lo común que congrega a lo humano: el lenguaje. Pero el uso de lo propio es lo más difícil, nos recordará en varios pasajes; de ese modo hará de lo cotidiano una ceremonia fútil en la cual se abrirá lo desconocido en el servir el café de la tarde, en la atención hacia las telas de sus vestidos, en cómo cuelgan sus aretas, en el aroma de perfumes y en el color de ciertos labiales, y es desde ahí que el rugido del jaguar, la inclinación de la rosa y la mirada de la cucaracha nos devolverán el gesto de quien ya no puede decir YO… al menos, no sin temblar.
Es así que, como lectorxs, les invito a que ayunen de sí mismxs y se deslicen hacia el bestiario de la bruja-amiga Clarisiña.
Ustedes deben saber que ya han dado el primer paso y, hasta ahora, pueden retroceder, des-hacer-el-paso, con el pequeño inconveniente del eco que se incrustará en sus articulaciones, si pueden lidiar con esta huésped inquietante. Adelante, retrocedan; de lo contrario, sigan estas letras…

Espejos
Ustedes han encontrado un espejo, ¿lo reconocen?, y su imagen, ¿la reconocen acaso? Si es así, si pueden responder a esto de una forma tajante y con la vehemencia que da la identidad, miren hacia atrás y deshagan el paso, posen el espejo en su pecho e introduzcan su mano con tal delicadeza… eso… un poco más despacio… así…
«Y descubrió los enormes espacios helados que él tiene dentro de sí, apenas interrumpidos por uno que otro bloque de hielo. Un espejo es frío y es hielo. Pero hay una sucesión de oscuridades dentro de él —percibir esto es un instante extraordinario—, y es necesario permanecer atento días y noches, en ayuno de sí mismo, para poder captar y sorprender su sucesión de oscuridades». (Lispector 2021 Agua viva, p. 53)
Ahora, sólo es cuestión de continuar con delicadeza la sucesión de oscuridades y procurar no atravesar con su imagen el espejo.

Caleidoscopio
¿Tiritean acaso sus ojos? ¿Sienten las migajas que engendran sus pupilas? Y… quizá, sólo quizá… ¿sus cuerpos son de una respiración cristalizada? ¡Shhh!.. cierta atención se hizo carne; ahora, asistan a su entierro, ofrenden el musgo necesario que terminará por limpiar sus miradas antiguas, sus escuchas antiguas, sus olfatos antiguos, sus gustos antiguos, sus tactos antiguos… ya vendrá el tiempo para invocar a sus compañerxs de camino, por ahora, sólo tienen por ventura dos amuletos que les ayudarán a atravesar los umbrales necesarios: un espejo, un caleidoscopio.

Gruta
Con la respiración, inventen una nueva materia, con aquella ternura distraída de la cual se sostiene la indiferencia titánica de quien sólo puede atender al movimiento propio que mantiene en transición, en-cursando…
«Tropas de pensamientos calientes brotaban y se propagaban por su cuerpo asustado, y lo que en ellos valía es que encubrían un impulso vital, lo que en ellos valía es que en el instante mismo de su nacimiento estaba la sustancia ciega y verdadera creándose, irguiéndose, sobresaliendo como una burbuja de aire en la superficie del agua, casi rompiéndola». (Lispector 2021, Cerca del corazón salvaje, p. 137)
«De aquella tensión de burbuja-aire-superficie acuosa, el canto primero fue la exasperación de lo atonal, ley universal del It como respiración del mundo, placenta de ostra, halo de la materia elemental que recubre el manto de la tierra. Con aquella misma exhalación del halo, el instante-ya crea la cuarta dimensión, como fuegos artificiales que estallan mudos en el espacio, límpida abstracción de estrella, duramente cristalina, vibración aérea, gloria rara en el cuerpo, materia sensibilizada por el espasmo de los instante. Este es el no-tiempo que regirá el universo, con el sabor particular de lo Neutro que se derrama entre sus comisuras, insípido néctar, leche materna, plasma, semen y proteína, primera alegría: artesanía de la vida». (Agua viva, pp. 24-25-34-35) (La pasión según G.H., pp. 338-339)
¡Shhhhh! Escuchen cómo esta respiración no ha cesado de mutar, no hay un día para cada criatura, no hay un paso tras otro paso, sólo silencio y respiración entre los matices del It-instante-ya-Neutro. ¡Ah! Olvidé el perdón, el perdón… ¿cómo se iba a crear todo esto sin una pizca de perdón?
Concentren esta atención, agarren el hilo, pálpenlo, llamen a sus prodigios de trapecismo y síganlos. Y recuerden que cortarlo siempre será una opción…
Olvidé decirles que también deben dejar su pierna excesivamente humana, esa que aplasta en demasía lo que enturbia los pasos, esa que ustedes deben conocer, esa misma que les sostiene continuamente con infames promesas, la cual les carga y es carga… ya es hora de abandonar esa pierna, permítanse cierta ligereza que posibilite el vacío, juego laberíntico que ha de ser danza.

Bestiario de Clarice Lispector:
Brillante: Pequeñas alegrías en regadera de risas de niños. Cascaditas de agua helada y risitas temblorosas. Alegría de tierra. Saltarines. Luz cristalina es refractaria a la inmovilidad. (Un soplo de vida, p.212)
Diamante: Algo preso en la tierra, y su palabra es un poco opaca a pesar de sus primeras letras: “día”. Y su final “amante” denuncia un amor carnal y eterno. El brillante es poéticamente irresponsable, mientras que el diamante-piedra es circunspecto y estable. (p. 212)
Pedazo de vidrio: Joya rara, y su ruptura es un sonido para oírse de rodillas igual que el sonido de las campanas. (p. 213)
Ónix: Príncipe negro de las rosas. Luto de reina. Araña negra peluda. Piedra negra de sangre. Coágulo de humores y miasmas. (p. 213)
Jade: Permite la divinidad, espada para el harakiri de las humildes almas orgullosas. (p.213)
Rubí: Caballo de fuego. (p. 212)
Rosa: Alegría de la entrega. Perfume como misterio desequilibrio. (Agua viva, p. 40)
Clavel: Agresividad que proviene de cierta irritación. Perfume de algún modo mortal. (p. 41)
Violeta: Introvertida y su introspección es profunda, dicen que se esconde por modestia. No es así. Se esconde para comprender su propio secreto. Su casi-no-perfume es gloria asfixiada pero no exige que lo busquemos. No grita nunca su perfume. Dice sutilezas que no se pueden decir. (p.41)
Siempre viva: Su sequedad tiende a la eternidad. El nombre en griego quiere decir: sol de oro. (p. 41)
Margarita: Sencilla y tiene textura de piel, su centro es un juego infantil. (p. 41)
Crisantemo: Es alegría profunda. Se expresa por medio del color y de lo despeinado. Es una flor descabelladamente controla su propio salvajismo. (p.42)
Hule de noche: Perfume de luna llena. Fantasmagórico. Silente. Peligrosísimo, silbido en la oscuridad. (p.42)
Huevo: No tiene un sí-mismo. Cosa suspendida. Es la primera vez. Es inactual. Un huevo nadie lo ha visto, sólo las máquinas. En la luna habita los huevos. Es una exteriorización. Proyectil detenido. El alma de la gallina, está libre de la comprensión que hiere. Es un don. De huevo a huevo se llega a Dios. Quizá fue un triangulo que rodó tanto en el espacio que se fue ovalado. El no poder es la grandeza del huevo. (Lispector 2021 Cuentos completos, pp.217-218)
Gallina: Principal prueba de que el huevo no existe. El huevo es la cruz que carga la gallina, el huevo es el sueño inalcanzable de la gallina. Ama al huevo. Si supiera que tiene un huevo en sí, perdería su estado de gallina. Para que el huevo use a la gallina, para eso existe la gallina. Es directamente una elegida, es un gran sueño, no tiene el sentido de la realidad, sufre de un mal desconocido. “Etc. etc. etc.” Es lo que cacarea todo el día. Sólo tiene vida interior. Además de ser el medio de transporte del huevo es tonta, ociosa y miope. Contradicción del huevo. Es propio de su condición no servirse a sí misma. (p. 218-219)
Esperanza: Casi no tiene cuerpo, sólo tiene alma. A veces se le olvida que puede volar y piensa que sólo puede andar así: despacio. Es algo torpe. Más que vivir, se posa. Esquelético verde. Camina sonámbula pero decidida. Su mecanismo interior no era tembloroso, pero tenía el estremecimiento regular del reloj más frágil. Ser hueco. Injerto de astilla. Simple abstracción electiva de líneas verdes. (Lispector 2018, Aprendiendo a vivir, p. 152).
Caballos: Con su golpe de pezuña basta para expresar la realidad posible y suficiente. A veces en las noches de Sabat, es el conductor de pensamientos en las fiestas infernales. (Lispector 2021, La ciudad sitiada, p. 391)
Cucaracha: Es aquello. Está del revés. Ojos como ovarios. Pequeño cocodrilo lento. Costra seca de un volcán extinto. Pura seducción. Cilios que pestañean y llaman. (Lispector 2021 La pasión según G.H, pp. 310-330)
Humano: Orgasmo de la naturaleza. Una sensibilización. Exultación demoníaca. Explosión indiferente de la materia. Una superficie. Palabra y también su eco. (pp.310-350)
Eco
Si en esta ocasión le he hablado al espejo ¿me devolverá la palabra? O tal vez… la neblina que empaña el espejo ¿será su forma olvidada? ¿Quién podrá traducir los paisajes neblinosos? O tal vez, ¿será guía espiritual para los iniciados? ¿Será acaso la confusión de los surcadores de laberintos?
Recoger la concha de caracol, acogerla en el oído, aguardar la palabra y lentamente olvidarla…tal vez esta sea la dicha de enmudecer de quien se inicia en su vida, para luego perderse en ella.
Bibliografía
Lispector, C. (2021) Novelas I Cerca del corazón salvaje, El candil, La ciudad sitiada. Fondo de Cultura Económica.
Lispector, C. (2021) Novelas II La manzana en lo oscuro, La pasión según G.H, Un aprendizaje o el libro de los placeres. Fondo de Cultura Económica.
Lispector, C. (2021) Novelas III Agua viva, La hora de la estrella, Un soplo de vida. Fondo de Cultura Económica.
Lispector, C. (2021) Cuentos completos. Fondo de Cultura Económica.
Lispector, C. (2018) Aprendiendo a vivir. Siruela
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